Durante mucho tiempo pensé que mi trabajo era ayudar a encontrar mejores ideas. Y tiene sentido, ¿no? Soy creativo, diseñador, director de arte. Se supone que ahí está el valor.
Pero después de años trabajando con personas, marcas y proyectos, dejé de obsesionarme con la creatividad y empecé a interesarme más por algo mucho más importante: cómo pensamos, cómo decidimos y por qué nos cuesta tanto avanzar incluso cuando sabemos exactamente lo que queremos.
Al final, una buena idea sin dirección es solo entretenimiento para la mente. Y una persona con claridad, incluso con una idea mediocre, suele llegar mucho más lejos. Hoy mi trabajo no es darte respuestas ni convertirte en algo que no eres. Es ayudarte a ordenar lo que ya existe, encontrar el hilo conductor entre todas esas piezas sueltas y convertirlas en algo que puedas entender, comunicar y usar.
Porque cuando las cosas empiezan a tener sentido en tu cabeza, también empiezan a moverse afuera. Y créeme, eso cambia mucho más que una idea.
Hola, no sé si llegaste por intuición o por curiosidad… pero si algo te trajo hasta aquí, vale la pena explorarlo. ¿Te muestro de qué va el workshop? ¿O ya sabes y estás list@ para entrar?