Hay una versión de ti
que ya sabe que hacer

Esta es la mía.

Y no apareció porque encontré una respuesta mágica ni porque un día desperté iluminado.
Apareció cuando me cansé de mí mismo. De pensar tanto. De darle vueltas a todo.
De tener ideas, planes, proyectos y conversaciones increíbles en mi cabeza…
mientras afuera no pasaba gran cosa.

La verdad es que yo también
me sabía todas las excusas.
Que todavía no estaba listo.
Que le faltaba una vuelta más.
Que cuando tuviera más claridad arrancaba.
Y mientras tanto, el tiempo seguía pasando.

Pero entendí que si quería cambiar
no era una idea más lo que necesitaba,
era una decisión, era dirección.

Ahí empecé a soltar un montón de cosas.
La necesidad de encajar. La obsesión por hacerlo perfecto.
La costumbre de complicar lo que ya era suficientemente claro.
Empecé a confiar más en mi criterio,
a hablar más directo y a hacer más caso
a lo que sabía que tenía que hacer desde el principio.

No me convertí en otra persona.

De hecho, creo que me convertí más en mí.

Solo dejé de esconderme detrás del ruido.

Y creo que tú también tienes una versión así.
Una que ya sabe qué hacer. Una que probablemente está cansada
de esperar el momento perfecto y está lista para empezar a moverse.

Capaz, si te das la oportunidad, podemos encontrarla.